ENSAYO SOBRE EL INCESTO
UNIVERSIDAD: Autónoma de Occidente
ESTUDIANTE: Angela Patricia Perlaza
CODIGO: 2076100
Desde tiempos remotos el hombre al ser un individuo sexual, se ha visto envuelto de manera racional en el dominio de sus instintos naturales, de esto que se haya formado la sociedad, las leyes y por consiguiente la familia como eje central de las anteriores. La familia al ser considerada base de un todo social en el que las personas aprenden valores y patrones de vida fue constituyéndose a partir parentescos y niveles familiares, de allí que cualquier conducta sexual entre parientes de diversos niveles se catalogue como EL INCESTO.
El incesto ha sido motivo de estudio de diversos autores en innumerables áreas especializadas en el desarrollo humano en el caso de Sigmud freud abordó el estudio del tabú del incesto a través de la teoría psicoanalítica. Partía de la idea de que existía una "horda primitiva" promiscua en la que la rivalidad entre machos por el acceso sexual a las hembras provocó el recurso a la violencia y el homicidio dentro del propio grupo de parentesco. Parece ser que según Freud el incesto es un impulso básico de la Raza humana.
El incesto mirado de esta manera es un acto reprochable socialmente puesto que es generador de victimas y victimarios que se aprovechan en el mayor de los casos de su posición jerárquica, es común encontrar casos en los que abuelos, padres o tíos cometen incesto con sus nietas, hijas y sobrinas de edad menor que están bajo su mando en el grupo familiar ,no hay gritos sino silencio, no hay resistencia en la víctima sino perplejidad y un miedo paralizante, el abusador no ejerce el poder de la fuerza sino la fuerza del poder. Para la niña la confusión antes, durante y después del abuso sexual es total: por qué me hace esto, qué debo hacer yo... Generalmente, el incesto no deja lesiones externas. Las huellas quedan muy adentro, tanto en el tejido del cuerpo como en el de la mente y en el del espíritu. A veces tiene que pasar mucho tiempo para que se pueda dimensionar la magnitud de los daños.
Entre las características que marca una diferencia con una violación es que después de una violación "clásica", el violador huye mientras la víctima da paso a su rabia e indignación. Los límites entre una y otro están totalmente claros. Después del incesto todo es confuso. La víctima queda impotente ante un hombre al que quiere y respeta y que puede mostrarse "cariñoso". A veces hace regalos, a veces chantajea, a veces amenaza. Siempre pide guardar el secreto. Y siempre se queda ahí, en "el lugar del crimen", omnipotente y seguro entre las cuatro paredes de la casa y cerca de su víctima. Al terminar de actuar, sólo se quita una máscara y se pone otra, la del hombre responsable. No es fácil asomarse a todas las claves de esta tragedia, no resulta sencillo bucear en las razones del silencio y la "pasividad" de las víctimas, que a veces callan durante muchos años, durante toda una vida, profundamente heridas y confundidas. En ocasiones es más fácil creer que las jóvenes inventan el incesto o disfrutan de él que cuestionar todo un sistema familiar y social que posibilita estos hechos,.
Esta clase de conductas no solo ha sido registrada en nuestro tiempo ya en la mitología de la antigua Grecia con el famoso Complejo de Edipo con su madre Yocasta, y en Egito entre Osiris y Isis, además en un pasage bíblico de Deuteronomio se expresa ( 27, 20-22: Maldito quien se acueste con la mujer de su padre, porque descubre el borde del manto de su padre. - Y todo el pueblo dirá: Amén. Maldito quien se acueste con cualquier bestia. - Y todo el pueblo dirá: Amén. Maldito quien se acueste con su hermana, hija de su padre o hija de su madre. - Y todo el pueblo dirá: Amén). son investigaciones de que el incesto es una conducta que el hombre desarrollo desde su estado primitivo.
Uno de los principales motivos por los que el incesto ha sido prohibido en muchas culturas es que los seres humanos que nacen como fruto de una relación incestuosa corren un mayor riesgo de desarrollar problemas psíquicos relacionados con la tenencia de cargas genéticas paralelas. Ello plantea que el incesto reduce la necesaria variabilidad genética, que permite la diversidad de rasgos y supervivencia de incidencia entre individuos con relación de parentesco consanguíneo entre sí, tanto por vía lineal como por vía colateral. Pero también su prohibición se debe a que se pierden los roles familiares preestablecidos y por que en mucho de los casos no existirían familias que propendan por el bienestar de los mas indefensos que son los niños y niñas. Un necesario primer paso es entender que los incestuosos no son exclusivamente hombres pobres que viven en hacinamiento ni sicópatas ni alcohólicos. Los aberrados -ese sonoro calificativo que tanto emplean los medios para estos casos, induciendo que son locos degenerados quienes esto hacen- están por todos lados. Son hombres totalmente normales, hasta encantadores, pertenecen a todas las clases sociales y a todas las profesiones. Viven por igual en ranchos de cartón y en mansiones. Son marginales anónimos y adinerados con gran reconocimiento social. Si de esta plaga se hablara, nos sorprendería descubrirla entre las cuatro paredes que habitan tantas "buenas familias" en las que el factor común es la violación y la intimidación.
Mientras los periódicos dan cuenta de algunos casos, casi siempre con sensacionalismo y morbosidad, sin contexto y sin pistas que lleven a una reflexión constructiva, la mayoría de los incestos que ocurren en quedan ocultos para siempre. Resguardan el secreto tres gruesas llaves: la del dolor, la del pudor y la del temor. El silencio favorece la impunidad. Silencio e impunidad extienden la epidemia. El incesto es una enfermedad social endémica que no ha sido erradicada en ningún país del mundo. Tampoco en Colombia, donde uno de los mayores problemas es el subdesarrollo de los recursos necesarios para enfrentarla eficazmente, empezando por una ignorancia generalizada sobre conceptos elementales, incluidas las palabras con que nombrar el drama.
La mayoría de los casos de abuso sexual e incesto no se denuncian por falta de instrumentos jurídicos, educativos, sociales y económicos que garanticen a las víctimas que después de dar ese paso serán protegidas. Esto los convierte en delitos "invisibles." Y la mayoría de los que se hacen visibles quedan sin una respuesta.La denuncia pública trata de poner fin al conflicto entre la víctima y su agresor. Pero la denuncia pública abre un nuevo conflicto en la familia, en la escuela, en la comunidad. La sociedad es cruel. En alguna escuelas las maestras prohíben a las niñas o a adolescentes que se sabe han sido violadas el volver al aula porque son un mal ejemplo para las demás. Mucha gente expresa públicamente el rechazo a la muchacha. ¡Ahí va la violada! es una "consigna" para cercarla. No la felicitan por su valor al hablar. La señalan con menosprecio y con suspicacia. También hay miradas y palabras morbosas. La sociedad interpreta los hechos y suele hacerlo erradamente: la niña "se vestía provocativa", la culpa es de la mamá que no la cuidó, los trapos sucios deben lavarse en casa, hablar de eso es una cochinada... Los representantes de la iglesia católica, tan severos ante tantos "problemas morales", jamás mencionan el incesto, prefiriendo que los casos permanezcan ocultos en nombre de la "unidad familiar". La realidad es que callan porque, como en este abuso se expresa brutalmente un "problema de poder", los tejados de todos quienes tienen poder y autoridad, también los de muchos eclesiásticos, son de vidrio.
En este orden de ideas las victimas han surgido cada vez más con voz y con rostro con ganas de justicia, apoyo pero sobre todo de que las nuevas generaciones (sus hijos, nietos etc.), no pasen por esta situación que las marco de por vida.
En el mundo entero está sucediendo algo similar. El avance sostenido de las mujeres tratando de equilibrar las desigualdades de poder con los hombres es, sin duda alguna, el más notable de todos los avances logrados por la humanidad en este último siglo. Hemos visto cómo en estos cien años cada generación ha logrado dar un salto casi olímpico. Crece la conciencia y crecen las acciones eficaces, tal como lo expresa este dicho: Mi abuela ni lo pensó. Mi mamá lo pensó, pero no lo dijo. Yo lo dije pero no lo hice. Espero que mi hija lo haga. No es una esperanza ilusa. El camino es duro y largo, pero la ruta ya recorrida nos enseña que nuestras nietas serán más felices.
jueves, 27 de agosto de 2009
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